El 23 de mayo de 1913 nace en Cienfuegos Carlos Rafael Rodríguez, uno de los hombres más cultos e importantes de la Historia de Cuba en el siglo XX, un hombre de acción, un protagonista en momentos claves de la larga trayectoria revolucionaria del pueblo cubano, desde los convulsos años 30 hasta la peligrosa coyuntura de la debacle del socialismo en el Este europeo y la desintegración de la URSS, destacado revolucionario, periodista e intelectual cubano.
Con solo 18 años, en 1931, Carlos Rafael Rodríguez escribió su primer artículo periodístico en el que las ideas vertidas conservan hoy plena vigencia universal. Resulta imposible en estas líneas hacer referencia a todos los órganos de prensa que fundó y con los que colaboró a partir de aquella, su primera publicación, creada en Noviembre de 1931 en esta ciudad, la revista Juventud, clausurada por la tiranía de Machado tan solo después de haber sido publicado su quinto número y por el que fue a prisión, además, subdirector del semanario Resumen, fundado por el Partido Comunista, miembro del consejo de dirección de la Revista Universidad de la Habana, cofundador de la revista Mediodía, de la que llegó a ser subdirector. En 1938 ganó el Premio Nacional «González Lanuza.
Todo lo escrito por Carlos Rafael Rodríguez: cientos de artículos periodísticos, decenas de libros y folletos, entrevistas que concedió a diversos órganos nacionales y extranjeros, fue obra de una cuidadosa reflexión, incluyendo los discursos improvisados que surgieron como el brote natural de largas y extenuantes meditaciones previas como el mismo asevera.
En 1956, desde la más profunda clandestinidad y a través de la también clandestina revista Mensajes, Carlos Rafael Rodríguez, dando muestras de una intuición política muy difícil de igualar, denunciaba el objetivo norteamericano para la Cuba de aquellos momentos de, conjuntamente con el despojo a las riquezas nacionales, destruir la cultura nacional y decía, “que no solo era importante para lograr la emancipación social rescatar una fuente de riquezas o erigir una industria que hasta entonces había estado vedada, sino que era decisivo evitar la destrucción de la cultura nacional y toda acción por borrar sus aristas”, aspiración que han mantenido las sucesivas administraciones de los gobiernos de turno en los Estados Unidos de América. Propuso en aquel artículo las vías a través de las cuales podíamos frustrar la pretensión del Norte y llegar a lo universal sin perder el carácter propio, en términos culturales.
Al conmemorar hoy el 99 aniversario de su natalicio, el X Coloquio deja el reto de continuar más que nunca profundizando los aportes de este importante intelectual cienfueguero a la obra económica, política y social construida por la Revolución Cubana.

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