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CACIQUE
Un cacique
(del taíno), curaca (quechua: kuraka) o lonco (mapudungun:
longko, 'cabeza') era el jefe de una comunidad amerindia de América
Central, América del Sur y el Caribe.
El término cacique,
palabra de etimología taína (parcialidad de la etnia arawak) pasó a ser un
concepto aplicado por los españoles a ciertas personalidades de las
culturas originarias centroamericanas, sudamericanas y caribeñas, con este
término se referían a las personas que tenían poder. Los españoles, al
conocerla en esos pueblos, la emplearon equívocamente para los hombres que
tenían mayor poder económico (animales, áreas de cultivo, etc.) y más
esposas.
El equívoco persiste
entre los no especialistas, ya que muchos llaman cacique a los
soberanos (absolutos) de imperios (aztecas, quechuas, taínos, etc.) del
mismo modo que a los jefes o líderes de pequeñas poblaciones consideradas
'sin Estado', como por ejemplo los nambikuara. Es así que vulgarmente se
llama "cacique" a los curacas del Antiguo Perú, a los toki,
longko y ülmen de los mapuche, los tuvichá de los
guaraníes, etc.
Existe una obvia
razón pragmática para tal tipo de generalización y reduccionismo apelando
a la palabra "cacique", sin embargo el que desee entender más de lo real
de cada etnia (ni que decir del sociólogo y el antropólogo) debe tener
cautela con tal uso indiscriminado de la palabra "cacique".
Algunos
historiadores, como Charles C. Mann en su obra 1491: New Revelations of
the Americas Before Columbus (2005), han objetado el uso del término
cacique en lugar
de rey para referirse a los monarcas indígenas americanos, aunque sí se
utilice para denominar a los caudillos de los llamados pueblos bárbaros de
la Historia europea (por ejemplo reyes de los hunos, los francos, etc.).
Cacique era una voz taína que no utilizaban los indígenas del resto
de las Américas y los españoles la generalizaron, aunque era como si a los
reyes de Castilla se les llamase sultanes, khanes o, para el caso,
caciques Fernando e Isabel. Sin embargo, todavía hoy el término rey
se usa en castellano para todos los monarcas de todos los tiempos y
lugares, excepto los de la América indígena, casi siempre catalogados como
caciques.
Relación de los
españoles con los caciques
No deja de ser
revelador el hecho de que la utilización de la palabra cacique fue
activamente promovida por la monarquía española. Una real cédula del 26 de
febrero de 1538 insistía en que cualquier autoridad indígena fuera solo
llamada "cacique", igualando por esta formula desde los más humildes
capitanejos de bandas poco numerosas hasta los reyes y nobles de los
extintos imperios prehispánicos. Se ponía en este documento especial
cuidado en prohibir el tratamiento de "señor", que en castellano podía
implicar una autoridad efectiva y un trato reverencial, insistiendo al
respecto que:
"...así convenía a
nuestro servicio y preeminencia Real y mandamos a los virreyes y
Audiencias que no lo consientan ni permitan y solamente pueden llamarse
caciques y principales".
Real Cédula de 1538
Porque, pese a que
gran cantidad de caciques fueron ejecutados al fragor de la Conquista, la
institución del cacicazgo, en sus variadas manifestaciones étnicas,
sobrevivió durante los siglos coloniales. Y, de hecho, aun subsiste en la
actualidad.
Pero la figura del
cacique no siempre resultaba comprensible para los europeos. Su autoridad
era muy relativa en la tradición cultural de algunas etnias. Sus
decisiones no eran del todo vinculantes y su autoridad estaba finalmente
supeditada a la voluntad de las asambleas indígenas.
Existía un método de
autogobierno, en que el cacique jugaba un rol conyutural como portavoz,
moderador, o tomando decisiones sólo frente a situaciones apremiantes.
Esto resultaba especialmente desconcertante para los españoles. España
venía saliendo de su propia Guerras de Comuneros, que había finalizado con
fuertes ataques oficiales contra toda forma de asambleísmo. Los
conquistadores terminaron pensando que la situación de estas tribus era de
un permanente caos y negligencia del jefe, por lo que entendieron que los
caciques, como individualidades, eran prescindibles.
Pero pese a todo,
dentro del sistema de jerarquías coloniales la figura cacique, en sí, era
considerada necesaria. Tanto, de hecho, que existen diversos testimonios
que aseguran que durante la Colonia la elección de los caciques de los
pueblos de indios fue manipulada por hacendados y curas en numerosas
ocasiones.
Esta situación
ambigua se sumaba a cierto descalabro de las relaciones sociales internas
de los grupos indígenas producto del mestizaje, de la catástrofe
demográfica y el desarraigo de las personas que eran enviadas a los nuevos
centros de explotación (minas y plantaciones). Fruto de este cuadro, en no
pocos casos el cacique fue perdiendo ascendiente sobre su comunidad, que
comprendía paulatinamente que la autoridad efectiva era detentada en otras
instancias.
Otros usos
En algunos países
(por ejemplo Argentina) se usa muchas veces figurativa y peyorativamente
la palabra "cacique" para aludir a quienes detentan el poder de "redes
clientelares" aunque nada tengan que ver con los pueblos originarios de
América.
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