Un improvisado terreno de softbol resultó lugar idóneo para un encuentro entre los profesionales de la palabra. Este inusual escenario, en las afueras del Estadio Cinco de Septiembre, fue testigo de las celebraciones por el Día de la Prensa en Cienfuegos.

 Son muchos los detalles a resaltar en esta fiesta, a la que se sumaron editores, camarógrafos, técnicos, fotógrafos, correctores y choferes. Por más de cuatro horas, las gotas de sudor tipificaron el mediodía sureño en fraterna rivalidad.

 La impuntualidad deviene rasgo distintivo del cubano, y a ello ni el deporte escapa; pero en esta ocasión el cambio de horario provocó las demoras. Una vez en el terreno, buscar uniformidad o prototipos atléticos entre los jugadores fue todo un reto para los que desde fuera presenciamos los partidos.

Muchas eran las expectativas para el choque, sobre todo en quienes esperaban refuerzos de un seleccionado de Radio Cumanayagua, con gran reputación por su calidad de juego. Ante la ausencia de este “comando salvador”, en las plantillas figuraron sólo los periodistas del patio.

Los equipos no respondían a un medio específico, aunque se puede hablar de uno mayoritariamente del Telecentro. Su oponente era un híbrido entre Radio Ciudad del Mar, el semanario Cinco de Septiembre y uno que otro infiltrado de Perlavisión.

 Aún así, resulta imposible definir una nómina para cada equipo: el objetivo era jugar y los relevos no seguían reglas, sólo las del cansancio. Multifacéticos y versátiles lanzadores, primeras bases o receptores se enfrentaban en sólo minutos con los mismos que, en el partido anterior, estuvieron codo a codo.

Siempre hubo conocedores que, a falta de árbitros, precisaron las reglas sobre el terreno. Su parecido con el béisbol es grande; pero esta disciplina posee particularidades desconocidas por los atletas hasta ese momento. Se requería de habilidades que muchos mantenían ocultas, aunque en honor a la verdad, la mayoría se las entiende mejor con la pluma que con la pelota. Sobre esta sentencia las anécdotas sobran.

 La sinceridad de quienes fungíamos de espectadores fue extrema, siempre con el tradicional matiz del choteo. Pero también se reconocieron jugadas de un todos estrellas: fildeos de espalda, espectaculares deslizamientos, con almohadilla y todo, y hasta un triple play, que con uno en el marcador, llevó el capítulo a cuatro outs, todo un récord para el softbol.

El resultado final fue de cinco-cinco (Cinco partidos jugados, y el mismo número de ganados) para el Telecentro, aunque sus contrincantes se mantuvieron en la pelea, al punto de llevar a extrainnins el ultimo de los choques, perdido por una anotación.

 “Hasta que los bates pesaron demasiado” se jugó en las afueras del Cinco. Poco quedaba entonces del porte orgulloso que muchos lucían al principio. Más que el uso de las habilidades deportivas, se llegó a un abuso de estas. Las condiciones físicas de estos estelares en los días que siguieron a los topes serían motivo de una crónica, más extensa y detallada.

 Si bien muchos disfrutamos del intercambio y la celebración, este evento sacó a la luz cuestiones que merecen especial atención.

 La ciudad de Holguín sirvió de anfitriona en noviembre de 2006 al XII Torneo Nacional de Softbol de la prensa, en el que participaron 10 equipos de todo el país. Cienfuegos, como seleccionado, no figuró entre ellos. Hago la salvedad de conjunto, porque uno de nuestros periodistas sí juega, desde hace varios años, como miembro del team Villa Clara. Incluir a la Perla en este evento no es misión del todo utópica.

 La presidencia de la UPEC en la provincia aboga y actúa en pos de esta meta. Son muchos los partidarios de crear condiciones para que los sureños estén representados en el XIII Torneo de la prensa… pero tampoco es cosa de un día para otro.

 Este evento se caracteriza por la calidad de los jugadores que en él intervienen, y se hace muy reñida la competencia. En provincias como Granma, campeona por varios años consecutivos, deviene tradición para los reporteros locales, quienes emplean varias jornadas de la semana para su entrenamiento.

 No se trata sólo de jugar por jugar. Es preciso estudiar nuestras potencialidades, conformar un equipo, que tal vez no juegue el año entrante pero que el siguiente esté en condiciones, cuando menos, de dar un buen espectáculo.

 Encuentros como los del domingo pueden contribuir a ello; con atención a factores como la falta de ejercicio, el desconocimiento de las peculiaridades de la disciplina por los más jóvenes y otros, que excluyen a este tope de ser el reflejo más completo de lo que tenemos.

 Sumemos también entre las adversidades la ausencia de los representantes de Cumanayagua, y por qué no, de otras corresponsalías municipales que pueden ser cantera de algo muy bueno.

Aquí precisamente radica la importancia de que se repitan estos juegos con mayor frecuencia. No tenemos que esperar la celebración de una fecha determinada para convocarlos, y esta fue opinión compartida por muchos, acompañada de otras un tanto más jocosas que sugirieron un lapso de dos o tres meses para favorecer la recuperación de las tropas.

Aún así, la experiencia dominical quedará como algo inolvidable para todos los implicados que, aunque un poco adoloridos, tendrán motivos para alardear un buen tiempo. A algunos no les faltará razón en hacerlo, y a los que sí, será difícil rebatirlos, porque cada cual se sintió la estrella del partido.